Cintia Percivati “la hormiga”: lo importante es disfrutar siempre
¿Cómo fue que empezaste con la escalada?
Siempre me gustó la montaña, me fui de vacaciones varías veces. En un viaje contratamos una excursión donde tuve el primer acercamiento a la escalada con unos guías en Las Leñas en Mendoza, y más tarde con la idea en la cabeza, me junté con unos amigos y empezamos con unos cursos, el primero que duraba dos meses de escalada en roca básico, luego de escalada en hielo y de a poco empezamos a salir a escalar a la roca a Córdoba y Bariloche.
¿Dónde los hiciste los primeros pasos?
El curso de escalada en roca lo hice en el CABA (Centro Andino Buenos Aires) y luego fui girando por algunos muros de Buenos Aires. Después tuve la posibilidad y me fui a España en el año 2003, ahí conocí lo que era la Escalada Deportiva, ya que estuve 1 año en España y aunque el viaje no fue exclusivamente para dedicarme a la escalada, fue donde más empecé a escalar en modalidad deportiva.
Cuando volví de España comencé a conocer cómo era el ambiente de escalada acá en Argentina, porque antes íbamos con mis amigos por la nuestra, y de a poco empecé a conocer toda la movida. Una vez que me fui metiendo en esta movida empecé a darme cuenta de que para mí interactuar con otros escaladores es una de las escuelas donde más aprendés, lo que más te nutre. Sin embargo, creció mucho en los últimos años y podés acudir a muros, hay un montón de lugares donde hacés el curso y empezás a salir más rápido a escalar a la roca. Es algo bastante nuevo, hace 5 años será el auge, no es mucho más. Antes había, pero en los últimos años explotó, y me parece que el deporte es bastante nuevo. Entonces al principio comenzar es más paulatino, como que en mis primeros años me costó acercarme o llegar a lo que estaba buscando.
¿Cuándo lograste dar el salto escalar en el entrenamiento para estar más fuerte?
Siempre me gustó la montaña pero hacia senderismo, pero antes de irme a España sólo hice los cursos y estuve yendo a un muro a entrenar un año y medio casi y me fanaticé con la escalada. Empezamos a ir a un muro con mis amigos, donde íbamos todos los días a entrenar. Hacíamos un entrenamiento duro, como 1000 abdominales. Entrenábamos muchísimo, con decirte que me iba corriendo hasta donde quedaba el muro, pero la verdad el fanatismo era con la montaña, a pesar de que no conocía el ambiente de la escalada.
Ahí aprendí muchísimo, en cuanto a teoría aprendí un montón, pero en la práctica cuando salíamos a la montaña empezamos a darnos cuenta de que algo nos faltaba. Luego nos abrímos todos y me fui a España.
Ahí conocí la deportiva, vi de qué se trataba y me fanaticé con la deportiva, y en los años siguientes empecé a usar los dos estilos de escalada como complemento. A mí siempre me gustó todo lo referido a la escalada, ya se alpino o deportivo.
Cuando volví de España, me fui a Chaltén (que ya había ido un par de veranos antes), pero me fui mirándolo con otros ojos, obvio cualquier escalador mira el Fitz Roy y dice: “huy! qué lindo sería escalarlo”, a todos nos pasó. Ahí empecé a incursionar en la alpina un poco más en serio, cada año tratando de crecer y para eso hace falta el tiempo.
¿Cómo es hoy en día tu entrenamiento? ¿Tenés algún entrenador?
La verdad que tuve épocas donde entrenábamos mucho con mis amigos, que por lo general éstos se daban por la pura motivación de encontrarnos y de escalar en grupo con un par de amigos los primeros años en Rustik. Pero, aunque todos estamos medios desparramados por Argentina, nos tomamos un poquito más en serio el tema de entrenar y empezamos con campus, a hacer vías, pero nunca tuve entrenador y es algo que estuve buscando el último tiempo y creo que ya va a llegar.
Ahora mismo estoy entrenando con Mati, un amigo con el que coincidimos acá en Buenos Aires, porque todos vamos y venimos. Mati estuvo en Europa con unos belgas y unos franceses, y enganchó el entrenamiento con un groso de allá, y bueno, lo adaptó a sus capacidades y ahora estamos entrenando juntos. Pero la verdad es que noto que necesito tener por lo menos un compañero para escalar, que con un compañero puedo entrenar bien, respeto bastante el hecho de asistir y lo que hay que hacer. Me gusta entrenar, me gusta sentir que estoy creciendo en esto.
¿Te enfocas en lo físico para lograr este crecimiento?
Hoy estoy recuperándome de una lesión que lo que me permite hacer es escalar muro y deportiva tratando de trabajar la fuerza, resistencia y continuidad. No enfoco sólo a la resistencia pero por supuesto que el resultado final es tratar de mejorar. Y quizás la continuidad es lo que más uno aplica en la roca y me focalizo un poco más en eso. Me encanta el bouler ya que lo podés tomar más como un juego que como un entrenamiento, es como ir a divertirse un rato pero conscientemente te estás haciendo del entrenamiento para aplicarlo en la escalada en roca.
Y como escaladora ¿Qué consejo le darías a otra escaladora mujer?
Yo creo que hay muchas cosas que provocan este mito de que el hombre es más fuerte, que por naturaleza o por estadística haya más hombres fuertes que mujeres, puede ser, pero te vas a Europa y tenés mujeres que escalan muchísimo, y mucho más que muchos hombres.
Esto entonces quizá tenga que ver con el desarrollo del deporte en el país, no sé qué pueda decir directamente con ellas, lo que sí, creo es que uno crece cuando el entorno crece, ésa es la clave, por eso trato de aportar lo que pueda, por eso digo “la comunidad escaladora”, porque la verdad creo que es una comunidad en crecimiento y que todos podemos hacerla crecer. Por ejemplo organizamos el festival de audiovisuales de montaña, algo que para todos pudo ser algo nutritivo. En conjunto es más fácil crecer que solo.
Sin pensar en tiempo y presupuesto, a qué lugar te gustaría ir a escalar especialmente, que te falte ir
Con una amiga tenemos una lista de lugares. Acá en Argentina, Arenales, por ejemplo es una re deuda, no conozco Arenales, Tuzgle, La Rioja, Catamarca, no sé todos esos lados, no sé cuál sería el primero, creo que Arenales si tuviera que elegir.
¿Y tu lugar preferido para escalar?
Bueno, tengo algo, un sentimiento muy particular con Chaltén, pasé los últimos 6 o 7 veranos allá, algo de 2 a 5 meses, pero hasta ahora siempre volví y puede ser que sea uno de mis lugares favoritos. O por lo menos es uno de los lugares donde viví experiencias muy especiales, pero hay otros lugares donde también disfruto muchísimo. En el hecho de escalar a veces está bueno llevar un equilibrio, Chaltén es increíble, un amor, pero también es altamente desgastante, se necesita estar fuerte, predispuesto, un montón de cosas, y está bueno equilibrar con un poco de escalada en musculosa, al sol y tomando un juguito a pie de vía.
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Exelente nota chicos, felicitaciones